-Dafne-repitió Marco.
Ella seguía sin moverse. No podía creer que la hubiera encontrado. No
estaba preparada para eso, todavía no. Marco había significado mucho más que lo
que ella había sido para él, una simple distracción. Sentía algo por aquel
joven, y eso la asustaba. Nunca se había permitido sentir nada por nadie, a
excepción de Jake, y la única vez que había intentado besarle, éste le había
respondido sacándole la lengua y diciéndole que era una niña muy fea. Claro que
eso había ocurrido cuando ambos tenían seis años. Desde entonces Dafne había pasado
sus días cuidando de sí misma. Ahora Marco estaba allí, justo detrás de ella. Tenía
la oportunidad de decirle lo que sentía. Solo necesitaba una señal. Se
estremeció.
Oyó cómo se acercaba a ella lentamente, las ramas del suelo crujían bajo
sus pies.
-Dafne, mírame.
-¿Qué haces aquí?-susurró, sin volverse hacia él.
-Tu padre te está buscando.
-Eso no es lo que te he preguntado.-Se giró.- ¿Por qué has venido? ¿Cómo
has encontrado a Jake y cómo sabías dónde estaba?
Marco suspiró.
-Te dejaste la carpeta en mi apartamento y encontré el falso fondo donde
ocultabas los documentos. Al principio no lo vi, pero se cayó al suelo y se
desprendió.
Dafne seguía seria, mirándolo fijamente. Esperaba a que Marco le hiciera
la señal.
-Dafne, he venido porque quiero ayudarte. No estás sola.
-No me importa estarlo, llevo toda mi vida sola y me las he apañado muy
bien. Gracias por tu ayuda Marco, pero es mejor que te vayas.
Se dio cuenta de que aquello que había dicho le dolía más que cualquier
golpe que hubiera recibido. Y comenzó a preguntarse si era eso el amor, siempre
le habían dicho que dolía.
-¡Dafne no seas cría! ¡Estás sola e indefensa! Jake se va en unos días a
Canadá y entonces, ¿a dónde irás? ¿Qué piensas hacer?
La señal no se había producido.
-¡Cállate! ¡No entiendes nada! ¡Eso es lo que soy yo para ti, solo una
cría indefensa! ¡Entérate de una vez Marco, no necesito tu ayuda, no quiero que
me sigas, ni quiero que me protejas! ¡Estoy harta de ti! ¡Déjame en paz!
Y caminó rápidamente hacia el riachuelo para que Marco no la viera llorar.
Jake, que lo había presenciado todo, se acercó a Marco y le puso la mano
en el hombro.
-No lo entiendo, Jake.-dijo Marco, afligido.
-No es culpa tuya. Siempre ha tenido mucho carácter y con todo lo que
está pasando se siente agobiada.
-Pero yo solo quiero ayudarla.
-¿No has pensado que quizás no es eso lo que ella quiere de ti?
Y Jake se marchó tras Dafne.
Marco decidió esperar. ¿Qué había querido decir Jake con aquello? Dafne
estaba pasando malos momentos, pero no creía que eso fuera la causa de aquél
arrebato de furia y odio por parte de ella. No, había algo más. Algo que se le
había escapado. “No es eso lo que ella quiere de ti”, se repitió. Recapituló. Desde
que la conoció, ambos fueron sinceros el uno con el otro, hablaron como amigos
y rieron como amigos, pero en ningún momento ella le dio a entender que
sintiera algo más. ¿Se equivocaba? Nunca la había tocado, a excepción de
aquella primera noche en la que la abrazó. Aunque…Sí, podría ser. La noche que
se pelearon, ella le había mirado con una nueva mirada. Sus ojos estaban
profundamente cargados de un nuevo sentimiento, tenían un brillo especial.
¿Pero qué era aquél brillo? ¿Qué sentimiento podía ser ese? ¿Era posible que
Dafne sintiera amor por él?
Unos metros más lejos, Jake encontraba a Dafne agachada acariciando el
agua fría del río.
-Daffy…
-Siento que hayas visto eso. Es un idiota.
-Sí, lo es.-sonrió Jake.-Pero quiere ayudarte, y eso es algo que en
estos momentos no puedes rechazar, risitas.
-No necesito su ayuda. Él me ve como una niña desamparada sin casa ni
comida, Jake. Yo no necesito caridad.
-Dafne, quizás ni tú ni él os deis cuenta, pero yo lo veo desde fuera.
No lo sabéis aún, pero os necesitáis el uno al otro. No seas tonta y acepta su
compañía.
Dafne seguía en silencio, así que añadió:
-No es un Brad Pitt, pero no es feo. Y tiene sus años, sí, pero es una
ventaja en este caso. Venga Daffy, vuelve con él.
-No es tan viejo, solo tiene veintiocho años.-sonrió-Y feo no es. Pero
no siente lo mismo que yo, Jake.
-Dale tiempo Dafne. Lo que tenga que ser, será. A veces el amor no es
tan fácil de detectar, sobre todo cuando has tenido muchas experiencias
previamente. Y no sé muy bien por qué, pero intuyo que ese es el caso de
nuestro pequeño Matusalén.
Dafne no pudo evitar sonreír.
-Y si las cosas salen mal, al menos tú habrás estado protegida. Y
recuerda que siempre puedes venir a verme a Canadá. Solo llámame y te enviaré
el billete.
Dafne se levantó y abrazó a su amigo. No sabía cómo, pero Jake siempre
conseguía sacarla de la penumbra. Era, sin duda, el mejor amigo que podía
existir.
-¿Vamos?-la invitó.-Iremos a mi casa y pasaremos la noche allí. Él puede
quedarse en el sofá y tú en la habitación de invitados.
-Gracias Jake, pero creo que prefiero quedarme en la cabaña.
-En ese caso, te haré compañía. ¿Te importa?
-Jake, también es tu casa.-sonrió ella.
Los pensamientos de Marco pronto se vieron interrumpidos. Jake volvía, y
con él, Dafne. Había estado llorando, y esa imagen le partía el corazón. Se dio
cuenta, quizás demasiado tarde, de que él también había acabado sintiendo algo
por aquella chiquilla. No sabía a ciencia cierta si era amor, pero pensaba
averiguarlo. Pensó que ya era hora de dejar de huir de sus sentimientos. Había
pasado mucho tiempo huyendo…
-Marco, yo…-comenzó ella, tímidamente.
-No Dafne. Soy yo el que debe disculparse. No pensé que tú, que yo…Quiero
decir, no creí que fuera posible que…
Dafne lo miraba divertida.
-¡No me mires así! Es difícil.-sonrió él.
-Pocas veces sonríes. Deberías hacerlo más a menudo, te sienta bien.
-Bueno, -comenzó- eso es porque tengo un motivo por el que sonreír.
Y tras una larga e intensa mirada, ambos compartieron el beso más
sincero que ninguno de los dos había tenido jamás.
Uno por su complicada historia del pasado. La otra, por su inexperiencia
en temas de corazón.
Jake, divertido, miraba la escena desde lejos mientras preparaba la
comida para la cena. Parecía ser una noche muy prometedora.
Vaya dos patas "pá" un banco, ¡ay! ^_^! Es curioso cómo el relato ha dejado de gravitar en torno a la acción física para empezar a hacerlo en torno a la acción emocional. El foco de la trama ha dejado de iluminar la hojarasca del contexto para dirigir su luz sobre Dafne y Marco, personajes frecuentemente superados por las circunstancias, unas circunstancias a las que pretenden sobrevivir y domesticar para hallar un poco de consuelo. Es interesante ver cómo ambos luchan no sólo contra los factores externos sino contra ellos mismos, contra sus propios fantasmas y contra las cadenas que les atan al suelo y les impiden levantar el vuelo hacia nuevos y mejores horizontes, con Jake como catalizador de temperamentos.
ResponderEliminarSupongo que ese cambio se debe, en parte, a un cambio en la escritora. Nuevas emociones, nuevos sentimientos. Tengo que dirigir a Marco y Dafne (sobretodo a Marco, que es un poco rebelde, hace lo que quiere ¬¬)hacia donde mi corazón de indique. No garantizo nada eh, que conste en acta :)
EliminarPSD: me alegro de que hayas recuperado tus objetos extraviadossss, es curioso cómo sigue habiendo personas honradas en tiempos de crisis.